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Sefarad y los judíos

Los primeros judíos llegan a España en tiempos de los emperadores romanos de origen hispano: Trajano y Adriano. Vendrían como esclavos, artesanos y campesinos. La relación de los hispano-romanos con ellos fue amistosa. Con el tiempo, las autoridades religiosas cristianas temieron que los nuevos cristianos, venidos del paganismo, no supieran distinguir entre lo judío y lo cristiano, y empiezan a decretar medidas de separación.

Las invasiones bárbaras trajeron a los visigodos, que como arrianos, miraban con cierta simpatía a los judíos, pero tras la conversión del rey Recaredo al catolicismo -en el año 589-, esa simpatía acabó desapareciendo, y el rey Sisebuto (616) decreta la conversión forzosa de los judíos al catolicismo o su expulsión. El rey Egica (687-702) suspende el bautismo obligatorio, pero cuando se entera de que algunos judíos y conversos buscan el apoyo de los musulmanes invasores del Norte de África, pide al Concilio XVII de Toledo (694) que los judíos y conversos sean declarados esclavos. El mismo Egica en el año 696 proclama el "Fuero Juzgo" como norma jurídica, según el cual un judío puede ser testigo en un juicio, y la herida o muerte de un judío es castigada; también sus bienes y vidas están salvaguardadas.

Durante la invasión musulmana de España, en el año 711, los judíos son empleados por los musulmanes, como fuerzas auxiliares, para mantener el orden en la retaguardia. Eran artesanos y agricultores principalmente, y fueron reunidos en las ciudades, lo que les facilitó pasar a ejercer el comercio y las profesiones liberales, y, por sus relaciones con otros judíos del inmenso imperio islámico, se convierten en comerciantes internacionales, que se escriben en árabe pero con letras hebreas que solo ellos sabían leer.

Por otra parte, los judíos se incorporan a la cultura y literatura árabes, cuyos logros llevan también a la literatura hebrea. Se producen grandes autores, como Yehudah ha-Levi, Ibn Gabirol, Maimónides, etc. Los Almohades obligaron a los judíos a convertirse al Islam, lo que éstos evitaban como podían.

En los reinos cristianos (Castilla y Aragón), entre los nuevos pobladores de las ciudades reconquistadas se encuentran también judíos, que son declarados "propiedad del rey", para que se les respete vidas y haciendas. Eran generalmente artesanos, comerciantes y prestamistas; sus conocimientos de otras lenguas les convertía en trujamanes. Las comunidades judías tenían autonomía interna, sus jueces aplicaban el derecho judeo-talmúdico y podían imponer multas y castigos.

Conversos judíos al cristianismo intervienen a veces en las polémicas religiosas que se organizaron en la Edad Media. Cuando los Reyes Católicos establecen la Inquisición, algunos conversos intervienen en ella. El problema de los conversos es que algunos se habían convertido ‘falsamente’ y, en secreto, continuaban siendo judíos.

Por el Edicto de Expulsión de 1492, los Reyes Católicos deciden la expulsión de todos los judíos no convertidos. Se fueron a África, Turquía, Italia, los Países Bajos y Portugal, pero aquí, unos años después, se les bautiza a todos a la fuerza. Van saliendo poco a poco como cristianos y, cuando pueden, se marchan a países donde se les permite vivir como judíos.

Hispania, Aspamia…Sefarad

El Talmud llama "Aspamia" a Hispania, pero desde la Edad Media los judíos la llaman "Sefarad", de donde "sefardí". Sefardíes continuaron llamándose sus descendientes hasta el día de hoy. Hablan y escriben a lo largo de los siglos en español y portugués. En los siglos XVI y XVII forman parte del Siglo de Oro literario. Hoy en día los que habitan en Hispanoamérica forman parte de su cultura y literatura.

Los judíos de España pretendían descender de los de Jerusalén, e incluso algunas familias se decían descendientes del rey David. Quizás por alguna similitud fonética, la desconocida Sefarad (se piensa que quizás estaba en Asia Menor) del profeta Abdías, vers. 20: "Y los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad ..." , se identificó con España.

Fernando Díaz Esteban Académico de la Real Academia de la Historia